El envejecimiento de la población en España

El envejecimiento de la población en España

Hace escasas semanas la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) advirtió que, si las cosas no cambian, en poco más de 30 años España ser convertirá en uno de los países más envejecidos del planeta.

Según sus cálculos, en el 2050 España será el segundo país con mayor tasa de dependencia, superado únicamente por Japón.

El estudio estima que con la llegada a la jubilación de la generación nacida en los años 90 el porcentaje de población española pensionista ascenderá a 77,5 de cada 100 habitantes, muy por encima del 30,6% de 2015 o el 19% de hace 40 años. De media, en el resto de países miembros de la OCDE esta cifra será del 53% y en la Unión Europea del 56%.

Estas cifras que presenta este organismo internacional ponen de manifiesto la situación a la que se enfrenta el gobierno para lograr sostener el sistema público de pensiones, que de hecho ya ha entrado en crisis con un déficit de 17.000 millones al año.

Esta es la consecuencia de ser uno de los países con mayor longevidad de Europa y, a la vez, uno de los que tiene el índice de natalidad más bajo.

Si España no toma medidas para incrementar los nacimientos, el envejecimiento de la población, con todo lo que ello conlleva, será una realidad.

Implicaciones del envejecimiento de la población

Además del mencionado efecto sobre el sistema público de pensiones, que ya veremos como evoluciona, el envejecimiento de la población conlleva un aumento de la necesidad de atención sanitaria y de servicios asistenciales.

Por muy buena salud que tengamos, con el paso de los años surgen deterioros y limitaciones que, en muchos casos, sólo un cuidado asistencial profesional permite dar a la persona mayor calidad de vida.

Aunque, en el caso de nuestro país, la familia continúa siendo la principal fuente de bienestar y apoyo en situaciones de enfermedad y dependencia o discapacidad en la vejez, muchas se encuentran sobrecargadas y no pueden atender a sus ancianos de la forma que éstos necesitan.

En estos casos, especialmente si el grado de dependencia es elevado, se opta por el ingreso en una residencia geriátrica.

Como ya comentamos en nuestro último post sobre los precios de las residencias privadas en España, el coste mensual de una plaza residencial es muy superior a los ingresos recurrentes o mensuales que la persona mayor puede obtener a través de la pensión pública.

Para poder dar solución a esta situación, Pensium ofrece a las personas mayores, con una vivienda en propiedad, la posibilidad de conseguir ingresos recurrentes complementarios a la pensión, de tal modo que puedan afrontar los pagos de la residencia de personas mayores sin necesidad de implicar a los familiares ni malvender su propiedad, que en España para la mayoría de las personas de más de 80 años es su único ahorro.

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