La decisión de ingresar en una residencia de mayores

La decisión de ingresar en una residencia de mayores

La decisión de ingresar en una residencia de mayores o de llevar a nuestro familiar a la residencia cuando este ya no es capaz de decidir, es una de las decisiones más difíciles de tomar por las implicaciones emocionales que conlleva. Sentimientos de abandono, rabia, culpa, impotencia…

Uno de los últimos estudio de Sanitas Mayores, coincide en resaltar las dificultades que presenta para las familias ingresar a un familiar en una residencia de ancianos ocasionándoles, en la mayoría de los casos, sentimientos de culpa y abandono siendo este uno de los principales motivos por los que las familias posponen la decisión de ingreso el máximo tiempo posible. Un 62% retrasan el ingreso porque creen que su familiar prefiere continuar viviendo en casa. Cuatro de cada diez, sienten que están abandonando a su familiar y más de un tercio tiene sentimientos de culpa (Sanitas Mayores 2016).

Las causas que llevan a una persona a ingresar en una residencia de mayores son muchas aunque, por lo general, la decisión se toma cuando la persona mayor está en situación de dependencia y la persona cuidadora tiene dificultades para proporcionarle una atención continuada o especializada. Llegado este momento es cuando se plantea un recurso más integral que pueda atender a la persona en todas sus dimensiones (bio-psico-social). Hoy en día los centros residenciales cuentan con servicios de calidad y equipos multidisciplinarios adaptados a las necesidades integrales centrando la atención en los residentes y sus familiares.

Aún así, a la hora de tomar la decisión de ingresar en un centro, es importante no hacerlo de forma precipitada y dejarse asesorar por el/la trabajador/a social sobre los recursos y servicios más adecuados para cada situación. Tener conocimiento de los centros residenciales más cercanos, de los servicios que ofrecen, sobre cómo solicitar el reconocimiento de situación de dependencia, sobre las ayudas públicas en servicios o económicas, sobre las ayudas de financiación que se ofrecen en el mercado para ayudar al pago de la plaza residencial…

No todo el mundo puede optar por la opción de profesionalizar los cuidados, esta alternativa depende de los recursos económicos de los que se disponen. En nuestro país la mayoría de las personas que deciden ingresar en una residencia de mayores, no puede llegar a pagar el precio de una plaza residencial privada con sus ingresos. La cuantía de las pensiones, junto con el hecho de no disponer de ahorros suficientes, es un problema frecuente en nuestro país, donde es habitual que el ahorro esté materializado en forma de la propiedad de una vivienda que la persona mayor ya no va a emplear si ingresa en una residencia.

Aquí es donde el Programa Pensium soluciona simultáneamente varios problemas, pues aporta un ingreso complementario garantizado, al tiempo que libera a la familia de ocuparse de la vivienda que ya no usa, que es gestionada de forma profesional.

Permite que la persona pueda acceder a la residencia que escoja, sin tener que vender o hipotecar su vivienda, manteniendo siempre la propiedad de la vivienda y los ahorros de que dispone para poder tener un mejor nivel económico que repercuta en su calidad de vida.

Además, como las circunstancias pueden cambiar, la operación se puede cancelar o modificar en cualquier momento, por lo que no constituye una situación irreversible como la venta de la vivienda o una renta vitalicia.

Compartir:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

16 + diecinueve =