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La soledad no deseada de las personas mayores y sus efectos a largo plazo

La soledad no deseada de las personas mayores y sus efectos a largo plazo

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A lo largo de su ciclo vital, numerosas personas mayores sufrirán sentimientos de soledad no deseada como consecuencia de una reducción de su red de relaciones sociales.

Esta problemática está muy presente en la sociedad actual, ya que afecta de forma directa a nuestros mayores, disminuyendo de forma progresiva su calidad de vida y aumentando el aislamiento social.

La soledad no deseada puede tener su origen por varias causas, pero no depende directamente de la situación de convivencia del afectado.

Según el Estudio del Observatorio Social de la Fundación “La Caixa”, que realizó 14.000 entrevistas a personas mayores, un 64% de la muestra de los entrevistados tuvieron en algún momento sentimientos de soledad no deseada, con un 14,8% con cuadros graves o muy graves.

Los factores de incidencia principales de la soledad no deseada son el género y el nivel de estudios, afectando más a mujeres y personas con un nivel educativo menor.

Para las personas mayores, buscar soluciones a corto y medio plazo para poner solución a la soledad no deseada es complicado, por lo que las principales estrategias que aplican para enfrentarse al problema son la resignación y la aceptación pasiva de la situación, por lo que en la mayoría de los casos más graves es muy importante contar con un centro de referencia para hacer frente a esta situación.

Una buena opción para esto caso es acudir a un centro de día, donde la persona puede pasar buena parte de las horas del día en compañía y realizando actividades, o incluso ir a una residencia de mayores, donde además de combatir este sentimiento de soledad, la persona mayor estará atenida por profesionales.

Para casos menos graves, en el que el sentimiento de aislamiento es más leve, el papel de la familia y allegados es fundamental, de manera que, estableciendo unas pequeñas rutinas de visitas o contactos durante la semana, aunque sea de forma telefónica, ayudan a que nuestros mayores se sientan más acompañados.

En el caso de que el afectado no tenga una red social de contactos numerosa, existen en todo el territorio nacional redes de voluntariado que acompañan durante unas horas a nuestros mayores en su día a día.

Y para ampliar su círculo social y potenciar las actividades en grupo, existen programas como los del Imserso que organizan viajes y programas de ocio específicamente pensados para las personas mayores, de los que ya hablamos en detalle en nuestro post  Viajar con el Imserso.

Recientemente se ha puesto en marcha una iniciativa de ámbito estatal para conocer y estudiar en profundidad los factores y problemática de la soledad no deseada. Con la Red Soledad.es se fomentarán actividades para ayudar a dar estímulos a la situación vital de las personas mayores que no tengan compañía. En este proyecto participa el Imserso como una de las cuarenta organizaciones que componen el proyecto.

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