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Día de los desaparecidos: ¿Cómo impacta en nuestros mayores?

Día de los desaparecidos: ¿Cómo impacta en nuestros mayores?

Día de los desaparecidos: ¿Cómo impacta en nuestros mayores?
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El pasado 9 de marzo se celebró el día de las personas desaparecidas. Cuando oímos este titular, nos puede resultar difícil pensar cómo es posible que una persona pueda desaparecer de su día a día. De hecho, en los últimos años han mejorado los protocolos de las fuerza de seguridad para facilitar la localización de estas personas y, si a esto le añadimos otros factores como la ayuda que nos puede prestar la tecnología (dispositivos móviles con localización, etc.), el resultado es la mejora en el ratio de personas localizadas. Actualmente más del 98% de estas personas son localizadas.

En este post no queremos hacer un debate sobre esos datos, pero sí que queremos incidir en un aspecto importante: El 28,2% de las búsquedas de personas desaparecidas corresponden a mayores de 65 años y, de estas, según datos de la Fundación QSD Global, un 68% corresponde a personas con alguna patología neurodegenerativa.

Estos datos ponen de manifiesto la necesidad de identificar lo más pronto posible este tipo de enfermedades (entre las que destacan el Alzheimer, el Parkinson o la Esclerosis múltiple), y de hacer un seguimiento de las personas que las sufren.

¿Cómo podemos identificar el riesgo de desarrollar una enfermedad neurodegenerativa?

 Siempre tenemos que estar atentos a cómo actúan nuestros familiares mayores, ya que el paso de los años conlleva un desgaste natural del cuerpo y, por tanto, la necesidad de ciertos cuidados adicionales. Sin embargo, hay factores clave a la hora de facilitar el diagnóstico precoz de una enfermedad de este tipo. Por lo tanto, es importante prestar atención a si la persona mayor empieza a mostrar:

  • Ciertos cambios de personalidad (cambios de humor, disminución de la expresividad…)
  • Dificultades en movimientos habituales (lentitud al caminar, tropiezos…)
  • Menor fluidez de lenguaje
  • Pérdida de memoria y mayor dificultad en prestar atención.

Son síntomas que podemos achacar simplemente al paso de los años, pero que es básico poner en conocimiento de un médico especializado (psicogeriatra) para que realice las pruebas que considere oportunas para identificar si se deben a algún tipo de enfermedad neurodegenerativa. Aunque este tipo de enfermedades actualmente aún no tiene cura, la detención precoz es básica para controlar su evolución.

Y, ¿cómo podemos aseguraros de que sabemos dónde está nuestro familiar mayor?

La dificultad de orientación es una de las consecuencias en las fases iniciales de algunas de estas enfermedades neurodegenerativas. Por este motivo, si tenemos un familiar que empieza a mostrar alguno de los síntomas indicados, es muy importante asegurarnos de que podemos identificar dónde se halla en cada momento. Es difícil estar siempre pendiente de una persona mayor que aún quiere y necesita mantener cierta independencia. Sin embargo, opciones como hacer que lleve un dispositivo de localización le permitirá seguir sintiendo que confiamos en su capacidad de moverse libremente y, a la vez, nos ayudará a identificar fácilmente sus hábitos de movimiento y a localizar su posición si es necesario.

Y, cuando esta solución ya no sea suficiente, es importante que estas personas reciban la atención constante que necesitan, ya sea en su domicilio con algún tipo de ayuda, o en una residencia geriátrica. Existen centros especializados en atender a personas con este tipo de enfermedades que, además de disponer de profesionales especializados, disponen de una ratio de personal por residente elevado, para asegurar la atención 24h de los residentes. Asimismo, las instalaciones están adaptadas para facilitar la movilidad de los residentes evitando al máximo posibles caídas o tropiezos, y disponen de sistemas de seguridad para evitar que los mayores salgan solos del recinto.

A nadie le gusta ver que un familiar se va deteriorando pero, aunque tanto a la persona mayor como a nosotros mismos nos cueste aceptar que necesita un tipo especial de cuidados, en realidad es la mejor manera de hacer que la calidad de vida de esta persona sea la mejor posible y durante el mayor tiempo posible.

Y cuando llega el momento de acceder a una residencia, el Programa Pensium puede ser la solución para que esta persona pueda estar en el centro elegido sin que la familia tenga que asumir su coste a costa de sus ingresos, sus ahorros o su patrimonio.

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