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Carmen necesitaba cuidados e ingresó en una residencia en menos de un mes ¿Quieres saber cómo?

Carmen necesitaba cuidados e ingresó en una residencia en menos de un mes ¿Quieres saber cómo?

Carmen necesitaba cuidados e ingresó en una residencia en menos de un mes ¿Quieres saber cómo?
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Carmen tiene 85 años. Es viuda desde hace 5 años, y hasta hace poco vivía sola en la que era su casa de toda la vida en un barrio de Madrid.

Sus tres hijos la visitaban con frecuencia y la ayudaban con la compra, le ordenaban la casa y vigilaban que estuviese bien alimentada y vestida.

Hace unos meses un incidente doméstico puso a la familia en guardia. Un descuido en la cocina provocó una humareda y un gran revuelo entre los vecinos.  Un simple olvido que ‘a cualquiera le puede pasar’, como ella confesó a sus hijos.  Luego vino otro susto: Carmen salió a pasear una tarde, como hacía con frecuencia, y sin darse cuenta, se hizo de noche. Con la oscuridad, Carmen no supo reconocer su barrio, las tiendas, ni dónde estaba su casa.

Semanas después, una caída limitaba notablemente su movilidad. En una reunión familiar, sus hijos estudiaron soluciones para que su madre tuviese atención permanente. Su capacidad económica no era muy grande. Su casa era casi todo su capital, y con los 760€ de pensión, no podía pagar una Residencia, cuyos costes iban desde los 1.800 € para una residencia en las afueras, hasta más de 2.500 € en ubicaciones más accesibles para la familia.

Una persona mayor que ya no puede vivir sola podrá acceder a una plaza pública, ¿no?

Esto es lo que pensaron los hijos de Carmen. Así que fueron a hablar con los servicios sociales para solicitar alguna ayuda o una plaza pública. Pero la respuesta no fue la que esperaban. Era necesario iniciar los trámites para que le asignaran Grado de Dependencia y, a partir de aquí, solicitar las ayudas que le correspondieran según la Ley de Dependencia. Todo el proceso se podía alargar meses y meses. Era necesario buscar una solución inmediata para que su madre pudiera ingresar en una plaza privada mientras hacían todos estos trámites.

Tenían que adoptar decisiones para obtener el dinero que necesitarían. Cuando la vivienda es el único patrimonio, muchas veces la primera idea es la venta, ya que no todas las familias pueden aportar dinero de sus ingresos para ayudar a sus familiares mayores. Y esto fue lo primero que pensaron los hijos de Carmen. Pero tenía que ser algo rápido, y les daba miedo que la urgencia les obligara a malvender.

Además, para Carmen, la idea de vender su casa era terrible. ‘Es mi casa de siempre, donde he vivido con mi marido y donde han crecido mis hijos. Quiero que sea para ellos’.

Luis, uno de los hijos de Carmen, recordó una conversación con un compañero de trabajo que estaba en una situación parecida y que le habló de Pensium.

Tras una llamada telefónica, un asesor de Pensium organizó una reunión familiar en su casa, donde informó a la familia de los pasos para la tramitación de ayudas públicas, y del programa Pensium para pagar la residencia de personas mayores dependientes.

Se trataba de una solución totalmente diferente a lo que conocían. Pensium les avanzaría el dinero que necesitaran para pagar la plaza privada de Carmen, a cambio de gestionar el alquiler del piso de Carmen. Con tres ‘reglas de oro’:

  1. la familia nunca pierde la propiedad de la vivienda
  2. la familia no tiene que desembolsar ningún dinero (todo se paga con el alquiler actual y futuro)
  3. la operación se puede cancelar en cualquier momento.

En unos días, un profesional visitó la vivienda y calculó el alquiler que se podía obtener. Poco después, tenían un documento con todos los detalles de la operación Pensium: el importe de las aportaciones garantizadas (que eran bastante más que el alquiler del piso), si era necesario hacer alguna obra o pintar para poner la vivienda en alquiler, y todas las condiciones legales de la operación.

En poco más de dos semanas ya tenían fecha para firmar la operación ante notario, y el mismo día de la firma, la familia recibía el cheque con la primera aportación  Pensium. Carmen ya hacía unos días que estaba en una residencia, y tanto ella como sus hijos estaban tranquilos porque sabían que con Pensium cubrirían su coste.

Y con la tranquilidad de que el piso de Carmen será, cuando ella ya no esté, para sus hijos.

Una situación problemática que, gracias a Pensium, dejó de ser una preocupación para la familia.

Carmen y Luis son nombres ficticios, pero la situación está basada en hechos reales, y es una muestra de lo que sucede en muchas familias de las más de 800.000 personas con Grado de Dependencia II o III en España.

Y desde Pensium estamos muy satisfechos de nuestro programa y de ver que cada vez más familias nos escogen como solución para sus mayores dependientes que necesitan ingresar en una residencia y que cuentan con una vivienda que se puede alquilar.

Los aspectos que más valoran estas familias son:

  • saber que se mantiene la propiedad de la vivienda
  • que no requiere pagos por parte de la familia: se anticipan los alquileres futuros para que todo se pague con los alquileres
  • la facilidad (la familia no tiene que preocuparse de la gestión del alquiler, ni de las reformas, ni de posibles impagos, ya que las aportaciones están garantizadas)
  • la flexibilidad del programa: se puede ajustar el importe de las aportaciones y se puede cancelar en cualquier momento
  • el asesoramiento de Pensium durante todo el proceso

¿Quiere saber más? Contacte con Pensium y le explicaremos como podemos ayudarle a pagar la plaza privada en una residencia con una solución a su medida.

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