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¿Cuáles son las prestaciones por dependencia más solicitadas?

¿Cuáles son las prestaciones por dependencia más solicitadas?

¿Cuáles son las prestaciones por dependencia más solicitadas?
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Ya hace más de 13 años desde la entrada en vigor de la Ley 39/2006 de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia (conocida como “Ley de Dependencia”), y en España hay casi 1,9 millones de personas que han solicitado la valoración de Grado de Dependencia. Del total de peticiones, 1,7 millones han recibido la resolución, y 1,1 millones ya reciben las prestaciones correspondientes.

Unas cifras que crecen año a año y que muestran la necesidad de tener un marco legal que ayude a las familias con una persona dependiente.

Pero, ¿qué nos muestra Ley de Dependencia de la situación de estas familias?

Hay un dato que es muy significativo: la Ley establece prestaciones de diferente tipo según la situación de cada persona y su entorno familiar pero, como indicamos en nuestro artículo Ley de dependencia: grados y prestaciones económicas, hay dos grandes grupos:

Prestaciones en forma de servicio:

  • Servicios de prevención de la dependencia y promoción de la autonomía
  • Servicio de teleasistencia
  • Servicio de ayuda a domicilio
  • Centros de día y Centros de noche
  • Servicios de atención en Residencia

Prestaciones económicas:

  • Prestación Económica Vinculada al Servicio (PEVS)
  • Prestación para cuidados en el entorno familiar y apoyo a cuidadores no profesionales

Si nos preguntan por la calle cuál de estas prestaciones se conoce más, o cuál pensamos que es la más solicitada, probablemente diremos que las estancias  en centros de día o de noche, o una plaza residencial.

Pero la realidad es muy diferente: la prestación más solicitada, con más de un 30%, es la prestación para cuidados en el entorno familiar, seguida de la ayuda en el domicilio (18%) y de la teleasistencia (17%).

Este hecho es un indicador de cómo es nuestra sociedad. Una sociedad que tiene muy arraigado el cuidado de las personas mayores en casa, que piensa ‘quién cuidará mejor de la persona dependiente que la propia familia’…

Efectivamente, un entorno conocido y el cuidado y el cariño familiar son básicos para que la persona dependiente se sienta bien, pero centrar su atención en manos de familiares no profesionales tiene sus efectos negativos De hecho, la difícil situación anímica y física que sufren las personas que cuidan de familiares dependientes tiene un nombre: el síndrome del cuidador quemado.

Asimismo, dedicar nuestro tiempo al cuidado de un familiar mayor dependiente  muchas veces nos obliga a cambiar nuestra situación laboral, pasando a trabajar menos horas, con el consecuente impacto en nuestras cotizaciones y en nuestras futuras pensiones. Este efecto se puede ver mitigado en parte gracias al Convenio especial de cuidadores no profesionales que, desde abril de 2019, permite que las personas que no trabajan a tiempo completo por dedicarse al cuidado de un familiar dependiente, puedan cotizar a la Seguridad Social con cargo al Estado.

Hay otro aspecto importante: aunque pongamos todo nuestro interés en cuidar correctamente de nuestro familiar dependiente, seguiremos siendo, como su nombre ya indica, un ‘cuidador no profesional’. Es decir, no podremos interpretar los síntomas que nos muestra, no podremos estar atentos las 24 horas del día, no tendremos los conocimientos ni los medios necesarios para cuidar a personas con movilidad reducida, etc.

¿Qué mueve a las familias a solicitar este tipo de prestaciones de la Ley de Dependencia?

Un motivo por el que se opta por estas prestaciones frente a acceder a una plaza residencial puede ser la expectativa de un plazo de espera largo hasta disponer de una plaza pública. Si bien las personas con Grado de Dependencia II o III que estén en lista de espera de una plaza pública pueden recibir una ayuda económica (PEVS) si ingresan en plaza privada, el importe de esta ayuda dista mucho del precio final de la residencia. Por este motivo, muchas familias ya no se plantean esta situación.

Cuando tenemos un familiar dependiente, lo más importante es asegurar que está atendido como corresponde, y si para ello lo mejor es que esté en una residencia, debemos hacer lo posible para que así sea.

 

Actualmente existen fórmulas en el mercado que permiten financiar el coste de una plaza privada mientras se espera la plaza pública, como el programa Pensium, que facilitar los recursos necesarios para pagar la residencia con la gestión y al anticipo del alquiler de la vivienda de la persona mayor, facilitando el pago de la residencia sin que la familia tenga de desembolsar dinero y garantizando que se mantiene la propiedad de la vivienda.

Al solicitar las ayudas de la Ley de dependencia es importante pensar a largo plazo, ya que las soluciones a corto plazo, aunque de momento parezcan la mejor opción, pueden generar mayores preocupaciones en el futuro.

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